Es curioso, por lo menos para mi, las vueltas que dan los días. Los diferentes temas que tratamos a lo largo del mismo, van enredándose más y más hasta crear un nudo que desharemos mientras dormimos soñando detalles insignificantes del día.
Y fue hoy, el día en el que la tristeza de despedir a alguien y la alegría de saber que ahora está mejor, se mezclaron en mi cabeza, como agua y aceite, juntos, pero sin tocarse.
Bella, la perra a la que paseaba junto a Candela en la protectora de animales, ha sido adoptada por un señor que, según mi parecer, la tratará bien.
Caminaba yo por la calle, cuando veo a una perra muy parecida a ella, que me miraba y movía el rabo. Esquivando la vergüenza, le pregunté al señor que la llevaba si la había recogido de la asociación. Y si, tiempo atrás la había salvado de una vida cruel y dura. Le conté toda mi historia con la protectora y, al igual que yo, pensaba que había que ayudar a esos pobres animales a salir con vida de una nefasta vida. Rogelio, se llamaba el buen hombre. Me parece que la tratará bien y que le hará buena compañía a Silva, la nueva Bella. Después de una despedida triste por mi parte, pero alegre por mi conciencia, vi como Rogelio y la que para mi siempre será Bella, caminaban felices y ella movía el rabo como nunca lo había hecho conmigo.
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lunes, 27 de septiembre de 2010
sábado, 4 de julio de 2009
Me llamo Simba - Epílogo, Capítulo 10: Un nuevo comienzo
Yo vivía feliz, y aún a día de hoy lo soy. Bella no me ha abandonado nunca. Se casó con su novio Pedro, que también me quiere mucho. Ahora tienen una niña pequeña llamada Alicia. Aunque tiene dos años, es un cielo. Hace poco aprendió a andar, así que, a veces, se apoya en mí para poder ponerse de pie, pero ya estoy acostumbrado...
Hace tres años, cuando Bella aún iba en silla de ruedas, estábamos caminando por la acera , al lado de la playa, y yo, sin darme cuenta, tiraba demasiado y ella no podía agarrarme. Un día se puso a llorar y, sin yo poder evitarlo, se levantó. Se agarró a una barandilla que había a su lado, pero el resto de su cuerpo pesaba demasiado y se derrumbó en el suelo.
Un policía se acercó a auxiliarla, pero ella le ignoró e intentó volver a levantarse. Daba pequeños pasos agarrada de la barandilla, pero no podía andar del todo. El policía se ofreció a llevarla a su casa y, un año después, Bella se casó con él y ya puede andar.
Pedro es una de las mejores personas que he conocido: se preocupa muchísimo por Bella y Alicia. Y a mí también me mima un montón, aunque a veces me tenga que reñir por algo que haya hecho mal.
Nunca pensé que podría conocer a unas personas tan buenas. En un momento de mi vida, llegué a odiar a los humanos. Pensaba que no sabía por qué tienen sentimientos, si total no sienten nada. Pero me equivocaba. Como en todo el reino animal, hay seres buenos y otros no tanto. Ahora creo que el destino de uno se puede cambiar. Y el mío, aún acaba de empezar.
martes, 30 de junio de 2009
Me llamo Simba - Capítulo 9: Final feliz
En la foto, el recién llegado: Zipi

Después de estar recorriendo las calles, la olí. El olor venía de una casa antigua, bastante bien cuidada. Me acerqué a ella y, sin ser consciente de ello, empecé a ladrar y a dar golpes con la pata a la puerta. Hasta que de pronto, se abrió.
Ahí estaba. Su olor. Su pelo. Era ella. Pero estaba sentada en una silla de ruedas. Me daba igual, solo quería estar con ella. De repente, empezó a llorar, y yo con ella. Me cogió en sus brazos y me agarró muy fuerte. Esta vez no estaba dispuesto a dejarla ir, y me daba la impresión de que ella tampoco. Cerró la puerta y nos fuimos a su salón. Era precioso. La televisión estaba encendida y me fui corriendo a verla. Estaba viendo una película. Se acercó a mí y me dijo:
- ¿Te gusta? Se llama 101 dálmatas. Ahora la vas a poder ver conmigo siempre. ¿Quieres quedarte conmigo?
Gire la cabeza para poder verla bien y lo único que hice fue dar un ladrido de afirmación.
En ese instante me volvió a coger en sus brazos y me posó sobre sus piernas. Y no me dejó irme nunca más.
En la foto, el hermano de Zipi: Zape.

FOTOGRAFÍAS: Os Palleiros

Otro día más, iba vagabundeando por la ciudad, en busca de Bella. Cada vez que huelo un perfume, que se parezca un poco al suyo, voy corriendo en esa dirección. El viento transporta olores muy agradables, como el suyo.
Después de estar recorriendo las calles, la olí. El olor venía de una casa antigua, bastante bien cuidada. Me acerqué a ella y, sin ser consciente de ello, empecé a ladrar y a dar golpes con la pata a la puerta. Hasta que de pronto, se abrió.
Ahí estaba. Su olor. Su pelo. Era ella. Pero estaba sentada en una silla de ruedas. Me daba igual, solo quería estar con ella. De repente, empezó a llorar, y yo con ella. Me cogió en sus brazos y me agarró muy fuerte. Esta vez no estaba dispuesto a dejarla ir, y me daba la impresión de que ella tampoco. Cerró la puerta y nos fuimos a su salón. Era precioso. La televisión estaba encendida y me fui corriendo a verla. Estaba viendo una película. Se acercó a mí y me dijo:
- ¿Te gusta? Se llama 101 dálmatas. Ahora la vas a poder ver conmigo siempre. ¿Quieres quedarte conmigo?
Gire la cabeza para poder verla bien y lo único que hice fue dar un ladrido de afirmación.
En ese instante me volvió a coger en sus brazos y me posó sobre sus piernas. Y no me dejó irme nunca más.
En la foto, el hermano de Zipi: Zape.

FOTOGRAFÍAS: Os Palleiros
martes, 12 de mayo de 2009
Me llamo Simba - Capítulo 8: Tortura
Llevo más de dos meses buscándola, y sin resultados. La ciudad ya se me hace inmensa. He estado buscando el hospital, pero nada, no lo encuentro. Ya no me quedan fuerzas, tengo sed y hambre, mucha hambre. Ya nadie me da de comer y, si encuentro una fuente, es que tengo mucha suerte. No recuerdo lo que es la carne. Esto es un infierno... No se que hacer, llevo vagando muchísimo tiempo, y nadie me ayuda. Cuando veo a una madre con su hijo, lo primero que dicen es: - ¡Cuidado, hijo! No te acerques a ese perro, que debe de tener muchas pulgas. No lo toques, ¿me oíste?
Y así una y otra vez. ¡Hasta me doy asco a mi mismo! Todos los días me hago la misma pregunta: ¿por que he tenido que nacer, si nadie me quería? Y nunca encuentro respuesta...
Ahora, lo único que puedo hacer es seguir vagando, sin rumbo. A ver, si por casualidad, encuentro un rastro que me lleve hasta ella. ¡Ya no recuerdo ni su cara! Lo único que consigo recordar es su perfume. Un dulce aroma que olía a rosas, dulces rosas. Solo necesito una brisa de aire que me lleve hasta ella. Mientras tanto, seguiré buscando.
viernes, 1 de mayo de 2009
Me llamo Simba - Capítulo 7: El rugido de una moto
En la foto, Mónica. La fugitiva.
Era un día normal, de primavera. El polen se me metía en los ojos y era muy molesto. Era un jueves, y normalmente Bella siempre viene a verme por la tarde. Ojalá que se decida a llevarme con ella...Por la tarde, hacía mucho calor. Miraba al cielo y no había ni una sola nube. Estuve aburrido mucho tiempo, esperando a que Bella llegara con los palitos de cordero que tanto me gustaban.
Se estaba acabando la tarde, ya estábamos en el crepúsculo, cuando una sombra apareció delante de mí. Si, era ella. ¡Por fin había llegado! La espera terminó. Me cogió una pata y me dijo:
- Pronto estaremos juntos, aguanta un poco más.
En ese instante, el rugido de una moto sonaba a lo lejos. Después, todo ocurrió muy deprisa: el señor que iba subido en la moto agarró el bolso de Bella y siguió corriendo con él en la mano, pero Bella no lo soltaba. Me levanté lo más rápido que pude y les seguí corriendo sin parar. De pronto, una sirena de policía cruzaba la calle para perseguirle. Y, en ese momento, Bella soltó su bolso y se rindió. Fui junto a ella corriendo. La pobre estaba herida, muy herida. Tenía golpes en la cara y los pantalones estaban rotos de rozarse contra el suelo. Ladré tanto como pude y, por suerte, un anciano salió de su casa para auxiliarnos.
Lo siguiente que recuerdo es que llegó una ambulancia y no me dejaron subir en ella. Así que me quedé otra vez en mi caja de cartón llorando y esperando a que Bella venga sana y salva a por mí...
... Pero llevo esperando más de dos meses.
miércoles, 8 de abril de 2009
Chosco
TU LADO BUENO...
Llevo más de una semana sin verte, y ya te hecho de menos. ¿Dónde andarás? Yo estoy aquí, esperando a ver si pudo poder verte un poco y jugar. También te he comprado palitos de esos que te gustan a ti, si, de cordero. ¡Pero no nos abras los bolsos! Si es que... ¡no se te puede dejar solo! Pero eres muy bueno. Y te encariñaste con nosotros muy rápido. Necesitabas mucho cariño, ¿verdad? A ver si cuando te vuelva a ver me devuelves la inspiración. ¡Que te pillé! Se que me la coges para que vaya a verte muy pronto, pero no te preocupes, ¡volveré!
domingo, 29 de marzo de 2009
Me llamo Simba - Capítulo 6: Bella
Parece que fue ayer cuando me dejaron, y ya llevo siete años vagabundeando. Es muy triste. Pero creo que a lo mejor podría volver a querer a alguien, porque, el otro día, una chica se acercó a mí y me dio un buen filete. Ahora viene dos o tres veces a la semana a darme de comer. Y me da caricias, besos... Me cae muy bien. Lo que no entiendo es porque no me lleva a su casa. A lo mejor no tiene tiempo, o... que se yo.
Me encanta que venga a verme. A veces, incluso me trae una mantita. Es que vivo en una caja de cartón y hace mucho frío. Sobretodo ahora que estamos en invierno. El otro día nevó aquí. Y por poco me congelo. Nunca he tenido tanto frío.
La chica que me viene a ver se llama Bella (pero se pronuncia Bela), supongo que será de Isabela. Es muy guapa y muy buena. Espero que algún día quiera llevarme a su casa y poder pasar juntos las Navidades, que ya están muy cerca. Ojalá.
...
¡Anda! ¡Mira! ¡Una estrella fugaz! ¡Al fin! ¿Mi deseo se podrá hacer realidad?
domingo, 15 de marzo de 2009
Open the handbag, please
Si es que yo ya lo sabía. Mi perro es el más listo. ¡Y eso que le falta un ojo! Si llega a tener dos lo llevo a Harvard... Le encantan los palitos de cordero. Muy listo, si. Y muy mimoso también. Me dio muchísima pena cuando lo dejamos y nos vino a la puerta a despedirse de nosotros. Pobre. Pero lo bueno es que ahora los padrinos/madrinas los pueden llevar durante el fin de semana a su casa. ¡Que alegría! Y a la playa... Ahora que viene el buen tiempo hacemos un picnic y nos los llevamos. Tanto a Ela como a Chosco. A ver si pasa pronto esta semana y puedo ir otra vez con Candela y su coche nuevo a ver a nuestros perros. Os dejo con el vídeo.
domingo, 1 de marzo de 2009
Mougli, se va
Hoy es 1 de marzo. Un nuevo mes empieza. Y yo, con un nuevo perro. Se va Mougli, el martes. Debe de ser que yo les traigo suerte. Primero Arsenio, ahora Mougli... a ver. Ahora voy a apadrinar a Chosquiño. Le falta un ojo al pobre. Un superviviente. Y muy listo. Y tiene su encanto. Y es muy bonito. Bueno, me queda la cosa de Mougli y de Arsenio. Pero no me puedo permitir ser egoísta. Si se los llevan, mucho mejor.
Respecto al nombre de Chosco, que le falta un ojo, se lo puedo cambiar. Yo pensaba en el nombre de algún pirata. Por ejemplo, Garfio. Pero Garfio era malo y Chosquiño es muy bueno. Se admiten sugerencias para el nombre. Adios Arsenio. Adios Mougli. Hola Chosquiño.
Respecto al nombre de Chosco, que le falta un ojo, se lo puedo cambiar. Yo pensaba en el nombre de algún pirata. Por ejemplo, Garfio. Pero Garfio era malo y Chosquiño es muy bueno. Se admiten sugerencias para el nombre. Adios Arsenio. Adios Mougli. Hola Chosquiño.
sábado, 28 de febrero de 2009
Me llamo Simba - Capítulo 5: Reflexión
Como ya os dije, tengo siete años y hace seis que no veo a mis antiguos dueños. Que no sé si llamarlos dueños, porque una persona que te quiera de verdad no te dejaría tirado como a una bolsa de basura. No sé si Emma me estará buscando, o si ya me dejó de buscar. Pero, de todas formas, puedo permitirme odiarles. Es muy injusto. Y yo odio las injusticias. Pero, ¿cómo se puede ser tan mala persona como para dejarnos tirados así como así? Es muy triste...
Durante los 3 primeros años después de abandonarme, pensaba que era mi culpa, y sólo mi culpa. Pero ahora creo que yo no hice nada. Porque me porté muy bien con ellos. Incluso un día que vino un ladrón a mi antigua casa, les defendí. Si os soy sincero creo que nunca me quisieron. Creo que yo solo fui como una venda para tapar la herida que les dejó su antiguo perro. Si, ahora que lo digo, si. Sólo fui eso. Y una vez curada la herida, ya se puede quitar la venda. De un tirón, un tanto doloroso, pero de un tirón.
Me he planteado buscar alguien que me quiera, pero no se si estaré preparado para volver a querer a alguien. Y lo peor: no quiero volver a sufrir.
As fotos son de Os Palleiros. Fai click aquí para ir á web e apadrinar o adoptar un can que necesita o teu cariño e afecto.
martes, 24 de febrero de 2009
Arsenio, se fue

Y lo adoptaron a la semana de apadrinarlo yo... Mejor para él, no puedo ser egoísta. Ahora tengo que buscarme otro perrito. A ver si consigo que Mougli me haga caso y que pueda pasear con correa. Sería genial, dado que es de lo más bonito. Cuqui ya está apadrinada... A Dumas (un independiente de la vida) lo paseamos cuando quiera... y a Mougli apenas lo puedo tocar. Bueno, Arsenio, me quedan las ganas de haberte conocido. Una lástima. ¿Estarás contento donde estás? Espero que si. Adiós Arsenio, hola Mougli.
sábado, 14 de febrero de 2009
Me llamo Simba - Capítulo 4: El comienzo de una nueva vida

Hoy era el día en el que nos íbamos a Lisboa. Estaba contentísimo. No paraba de jugar con Emma, pero ella solo quería darme abrazos, nada más. Aún así, los cariños también están bien. Los padres de ella estaban haciendo la maleta y estaban muy estresados. Bueno, al parecer los mayores se estresan por cualquier cosa.
Eran las 7 de la mañana y yo estaba agotado: no había dormido nada en toda la noche por los nervios. Teníamos que irnos ya. Íbamos a ir en coche y yo en el maletero. Suerte que se comunica con el asiento trasero, así podría ver a Emma. Enfrente de nuestra casa estaba el coche y mi hueco en el maletero. Ya abrigados todos (menos yo) salimos de casa y se montaron en el coche después de abrir el maletero para que me subiera en el. Había pasado cerca de una hora cuando noto que el coche se para. ¡Ya habíamos llegado! ¡Que suerte! Abrieron el maletero y bajé corriendo a ver la gran capital de Portugal. Estaba el padre de Emma. Él me acarició y se metió en el coche. Ladré y ladré todo lo que pude para que me volvieran a abrir la puerta. Estaba solo, completamente solo, y ni siquiera estaba en Lisboa. ¿Que hice mal? ¿En que habría fallado? ¿Por que me habrían abandonado? Tantas preguntas y tan pocas respuestas...
Ahora aún sigo vagando por la calle, y ya soy mayorcito: tengo 7 años. Han pasado 6 desde la última vez que les vi y desde entonces si alguien me ve, con suerte, me da algo de comer. Aún sigo esperando a que alguien me quiera y me de cariño. Porque un perro necesita a su dueño, y una persona necesita a un perro más que a nada en el mundo.

As fotos son de Os Palleiros. Fai click aquí para ir á web e apadrinar o adoptar a un can que necesita o teu cariño e afecto.
domingo, 8 de febrero de 2009
Arsenio, mi perro

Hoy me levanté, miré por la ventana y me dije:"Vaya, un mal día. Pero no arruinará mi alegría."
Después de mirar por la ventana, fui a ver el reloj: las 9:30. Algo más pronto de lo que acostumbro a levantarme, pero hoy era un día excepcional. Hoy era el día en el que, por fin, iba a tener un perro, mi perro.
Me hice el desayuno (5 tostadas con mantequilla y leche con Nesquik) y seguí viendo la televisión. Eran las once, y ya me empezaba a mosquear que mis padres no se despertaran. Mi tía venía a las doce y como no se dieran prisa... No sabía si despertarles o no. Si les despertaba me podrían decir: "¡Para que me despiertas! ¡Yo que estaba tan tranquilo durmiendo en cama y vas tú y me despiertas!" Y si no les despertaba, a lo mejor me dirían: "¡Por que no me despertaste antes! ¡¿No ves la hora que es?!" Al final no les desperté. Se levantaron poco después de pensar aquello, y no hicieron falta gritos.
Después de que desayunaran, me fui a vestir y en poco tiempo vino mi tía. ¡Que alegría! Ya quedaba menos... Cuando llegamos a Os Palleiros (mi tía, mi padre y yo), los perros nos recibieron con ladridos, ladridos y más ladridos. No había quien escuchara. Una señora nos acompañó para ver los perros que podríamos apadrinar: Gordi, Hulk, Mortadelo, Ela, Arsenio, Norte, Sur, Lolinha... ¡Muchísimos! Mi tía se encariñó con Ela, una perrita muy bonita, y muy cariñosa. Y a mi me encantó Arsenio. Se parecía muchísimo a Jara, una antigua perra de la familia. Y lo mejor era que no soltaba pelo y que así no me daría alergia. Ese era mi perro, Arsenio.
Al llegar a mi casa, de lo contento que estaba, me puse a cantar esta canción:
Mi perro Arsenio y yo pasamos mil aventuras que tú querrás saber.
Corremos aquí. Saltamos allá.
Y alegres seguimos en paz.
Somos dos que sin temor suben y bajan montañas.
Somos dos que alegres van cantando sin parar.
Mi perro Arsenio y yo pasamos mil aventuras que vais a conocer.
Corremos aquí. Saltamos allá.
Y alegres seguimos en paz.
Somos dos que sin temor suben y bajan montañas.
Somos dos que alegres van cantando sin parar.
Somos dos que alegres van cantando sin parar.
(cántese como Mi mono Amedio y yo. Créditos finales de la popular serie: Marco.)
lunes, 26 de enero de 2009
Me llamo Simba - Capítulo 2: ¿Hogar dulce hogar?

Los días pasaban y yo seguía creciendo. Cada vez más, mi raza es de gran tamaño, como ya sabréis. Cuando Emma no estaba, yo me sentaba en la alfombra a ver si alguien quería jugar conmigo. Pero no... y así me pasaba toda la mañana, intentando llamar la atención: movía el rabo, ladraba... y nada, que nadie quiere hacerme caso. Y encima, cuando la madre de Emma se va, yo me quedo solo. Y el padre está trabajando. Es un poco aburrido. Pero cuando llega mi dueña, me pongo muy contento. ¡Incluso tenemos un ritual! Después de cruzar la puerta de entrada, deja su mochila, yo la sigo y nos vamos al salón. Allí ella me coge y me da besos y abrazos. Que buena es... A la hora de la comida, ellos se sientan a comer y, cuando Emma no quiere comer, baja la mano y yo me como su comida. A veces, cuando sus padres se dan cuenta, se enfadan con nosotros y me llevan al salón, encerrado. Que malos son...
El otro día, cuando fuimos a dar un paseo los cuatro, vimos un perro. Y me empezó a ladrar. ¡Y eso que yo no le había hecho nada! No entendía. Yo le ladré para que se callara y entonces, me araña. El padre de Emma, que llevaba la correa, dio un tirón y por poco me ahoga. Me llevaron a casa y me quedé encerrado en la cocina toda la noche. Fue horroroso. El día siguiente era sábado y Emma, que es la más madrugadora, se levantó y me fue a sacar de la cocina. Y, como no, cuando los padres se despertaron, otra bronca. Empezaba a fastidiarme que todos los días nos estuvieran gritando...
La foto es de "Os palleiros" una asociación para adoptar perros. Su web: http://www.ospalleiros.org/
sábado, 24 de enero de 2009
Me llamo Simba - Capítulo 1: Me encontró en una celda.
Y ahora, disfrutar de una entrañable historia entre un perro y su dueña.
PRÓLOGO:
Cuando ella me encontró yo fui el perro más feliz del mundo. Cada día que pasaba era una alegría tras otra. Jugábamos en el jardín, me lanzaba el "freesbee" y yo corría a buscarlo y se lo daba en la mano, era la vida que todo perro deseaba. Pero me equivoqué, ahora se que no se puede confiar en todo el mundo, ni siquiera en tu mejor amigo.
CAPÍTULO 1:
ME ENCONTRÓ EN UNA CELDA
Mi madre se llamaba Lúa, era un Labrador Retriever. Y mi padre se llamaba Tor, otro Labrador Retriever. Yo nací una tarde como hoy, de invierno, todo el cielo nublado, llovía cada dos por tres. A los pocos meses de nacer, mataron a mis padres porque ya tenían 11 y 10 años, y a esa edad ya nadie quiere a un perro tan crecido. Por suerte, yo tenía 5 meses, y era muy pequeño.
Un día, entró a la perrera, donde vivía yo, una niña con sus padres. Llevaba dos coletas y un vestidito muy bonito. Iba agarrada de la mano de sus padres y parecía muy feliz. Según lo que oí es que era su cumpleaños y le iban a regalar un perro.
Mi "cuarto", por así llamarlo, estaba justo al final del todo, al lado de la pared del fondo. Ella iba recorriendo celda a celda, sin encontrar un perro que le gustase. Hasta que se paró en la celda que estaba justo a mi lado. Era un cachorro de 5 semanas, al que le daban biberón, pues su madre ya no estaba con él. Lo sacó de su celda y lo cogió en brazos. Lo abrazó y besó sin parar. Era el elegido. Por suerte, llegó el dueño de la perrera y le dijo a la muchacha que no podía tener ese perro, que ya lo habían adoptado y lo iban a recoger en una hora. Con cara triste, se acercó hasta mí y gritó:
-¡Ese! ¡QUIERO ESE PERRO!
Los padres se miraron entre si. Al parecer, ya había llegado la hora de que yo saliera de ese antro. ¡Me habían adoptado! Todo era tan alegre...
Cuando llegamos a su casa, me la enseñó toda. Su habitación era muy grande, la verdad. Y el salón... casi tanto como el resto de la casa. Me tenían preparado un cubo con pienso, estaba riquísimo. Y una leche tan rica... Se me hace la boca agua de recordarlo.
Tenían fotos de mi dueña, que descubrí que se llamaba Emma, y de otro perro. A lo mejor se les había muerto, pobres... De pronto, Emma se acercó a mi y me dijo:
- ¡Hola! ¿Estaba rica la comida? ¡A! Te tengo que poner un nombre... A ver... ¡Ya sé! ¡Simba! ¡Es perfecto!
Bueno, al parecer me llamaba Simba, no era de lo mejor, pero bueno, ella me da cariño y me da de comer, así que tendré que aguantar ese nombre.
Emma no paraba de repetir que nadie nos separaría nunca... que íbamos a ser los mejores amigos del mundo mundial, como decía ella. Todo era genial. Por lo menos, en ese momento...
jueves, 11 de diciembre de 2008
Gato Negro

Misterioso...
Tenebroso...
Esos dos adejetivos se pueden referir perfectamente a "Gato Negro". Esas pupilas como rombos... ¿Que tiene de miedo?
Romper un cristal, pasar por debajo de una escalera... Todo eso te puede dar miedo. Pero... ¿un gato negro? No, por favor. Que te de mucho más miedo la crisis económica que un pobre gato al que el color no le favoreció mucho a su vida. Esos ojos felinos solo se pueden significar una cosa:
GATO NEGRO HA VUELTO
lunes, 6 de octubre de 2008
e nun instante... 8 cadeliños!!!
Eramos pocos e pariu a Chispa... ¡Quen o ia a saber! Sur e Chispa pais. E o resultado foi oito cadeliños brancos en negros. É o máis fermoso que vin nos meus doce anos de vida. Gustaríame haber estado nese momento, no momento que son coma ratas que nin abren os ollos. Pero é tan fermoso... Mensaxe para o dono: ¡Este fin de semana voume con Elena para a túa casa! ¿Gárdasme unha cama en un plato na mesa?
Outra cousa... A Chispa esta que non pode máis, aínda é moi xoven para tantos cadelos. Necesita que os quiten xa... ¡Por favor! Unha xa queda cun, Condado con outro. Candela... Colle un....
domingo, 15 de junio de 2008
Chispa, Sur e Les
Chispa é a máis tranquiliña dos tres... Tamén é a maior, hai que anotalo.
Sur, pois é o máis tolo e o máis obediente.
Les, o máis novo, un "culoinquieto" como di a miña nai.
Sil, o pobre morreu o 19 de marzo... Era da camada do Norés.
E, quen o ía saber... Poucos meses despois, 8 cachorriños...
FOTO: Andrea Lago López
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