viernes 2 de marzo de 2012

pequeñas tonterías

La vida es muy corta como para preocuparse por cosas que ocuparán un pequeño, casi inapreciable porcentaje de ella. Pero, ¿y si esas cosas, por pequeñas que parezcan, pueden hacer que el futuro se nuble? Entonces ya no vale apostarlo a las cartas, jugar a cara o cruz o a piedra, papel, tijeras. Si nos equivocamos, ya no habrá posibilidades de restaurar la vida. 


Pero ahora que un rayo del Sol se refleja en la ventana del edificio de enfrente e, indirectamente, me da a mí, me dan ganas de despreocuparme, de dejar de pensar en cosas que, vistas desde fuera, parecen tonterías. Pero para mí no lo son, ni de lejos. Sé que debo encontrar la manera de ser capaz de empezar solo, pero también sé, que por más que la busque, no la voy a encontrar. Pero bueno, la vida es demasiado corta como para preocuparse.

lunes 30 de enero de 2012

París


Como ratas, se esconden en los rincones. Ausentes a la vista de la gente, caminan dando rodeos, de farola a farola, de piedra a piedra. Algunas se esconden en las alcantarillas, las más viejas, las que en su momento encontraron allí la aventura de sus vidas. Otras, vagabundean remando el Sena arriba y abajo, saludando (sin recibir saludo a cambio) a los turistas que caminan a orillas del río. Otras, luchando contra sus miedos, se quedan en lo alto de Notre Dame, a la espera de que alguien las encuentre. 
Son historias de París, ocultas ante la vista de todos, pero visibles si miramos bien.

viernes 23 de diciembre de 2011

zenkiu

A golpe de tortilla francesa con patatas cocidas, en el hospital te van quitando la libertad a pedazos. Primero, vas a salir el sábado, luego el lunes, más tarde el miércoles y al final te ves pasando diez días encerrado entre esas asquerosamente blancas sábanas. Mañanas llenas de revisiones y golpes por parte de la señora de la limpieza, tardes interminables de telenovelas colombianas y/o mexicanas y noches tan oscuras que parece que no haya ni luna, no te permiten disfrutar del todo incluído que, por el módico precio de la salud, te ofrecen en los hospitales.

La gente me decía: "escribe, lee, escucha música..." Pero el problema es que no quería tener el recuerdo de que algún escrito mío fuese creado en el hospital, que un libro me haya sorprendido en las últimas páginas en el hospital y que una canción me recordase cada vez que la escuchase que había pasado casi todo diciembre (en realidad fue menos, pero como diría Rachel Berry, "admiro el dramatismo de todo esto", y para hacerlo más horrible de lo que en realidad fue, alargo la estancia en mi blog, tan solo para daros pena. Pero eso me lo guardo).



Pero, si hay algo por lo que merece la pena ponerse enfermo, es por ver que todo el mundo está ahí cuando lo necesitas. Y eso se agradece mucho. Agradezco las noches que se quedaron a mi lado, las visitas que me hicieron, las llamadas,  las tardes de chinchón que me soportaron, las series en el ordenador portátil que me alegraron las tardes, la comida que me trajeron a hurtadillas y las noticias frescas del exterior, esas cosas interesantísimas que ocurren en el instituto sólo cuando tú no estás.


Michael Bublé, All I Want for Christmas is you

Que sí, que mi boletín de notas de este trimestre estaba más blanco que las sábanas del hospital, pero bueno, soy joven y no me voy a preocupar de esas cosas. ¡Antes de que se me olvide! Como supongo que no os ha tocado la lotería (si no no se qué hacéis leyendo esto), ¡suerte con El Niño! Por el resto, feliz Navidad, que si lo son, no es poco.

viernes 14 de octubre de 2011

balada



Tejer mi vida a una farola,
coser mis pies al suelo.
Correr cuando quiero ir lento,
caminar hacia donde sople el viento.

Y como en una balada,
me pierdo y me encuentro,
me asusto y me consuelo.
¿Por qué no he vuelto?

Como en una balada
pasa el tiempo,
llega el invierno
y yo sigo aquí.